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Tip del día

Tienes una vocación
y tu sueño es seguirla

Terminaste tus estudios hace un tiempo y estás pensando en continuar tu formación. Sabes que cada día es más importante perfeccionarse y una de las mejores maneras de lograrlos es mediante estudios de postgrado.


Tu maestría

Alcanza tu sueño

Si ya hiciste números, averiguaste todas las opciones vigentes y tuviste en cuenta los gastos a los que deberás hacer frente, ya estás listo para elegir tu maestría. Sólo queda pensar cuál es la mejor alternativa para financiarla dependiendo de tu situación.

Si tu desempeño académico fue brillante y la universidad que elegiste cuenta con este tipo de programas, tu primera opción debería ser aplicar a una beca. Este es un premio que muchas entidades de primer nivel brindan a estudiantes destacados. Las becas pueden ser totales o parciales.

En cambio, si cuentas con unos ahorros, considera lo siguiente:

  • Si tienes dinero ahorrado, puedes usarlo para financiar tu inversión en estudios y olvidarte de contraer compromisos de pago a futuro, especialmente si aún puedes conservar algo para poner en tu fondo de emergencia.
  • Si cuentas con gran parte del monto necesario para tu sueño, pero te falta aún un poco, o prefieres conservarlo como fondo de emergencia para cualquier situación inesperada o para realizar otra inversión, tu opción puede ser pedir un crédito de estudios.
  • Si no cuentas con dinero ahorrado también puedes optar por un crédito de estudios. Y si en caso estas decidido por realizar una maestría en el extranjero, puedes pedir un crédito efectivo para cubrir los gastos de manutención.

Tus opciones

Si tus números indican que no cuentas con el dinero para hacer realidad el sueño de tu maestría, la solución es obtener un crédito para estudios o un crédito efectivo del BCP. Puedes obtenerlos con requisitos accesibles y pagarlos en cuotas mensuales.
Sea cual fuere tu elección, debes fijarte en los detalles y costos de cada opción: las tasas de interés que los bancos aplican sobre los créditos pueden hacer una gran diferencia en el monto final que termines pagando. Tómate el tiempo de ver cuál es el préstamo que más te conviene, comparando tasas y condiciones. Y no olvides la importancia de leer el contrato y saber qué estás firmando.