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Tip del día

Tarjeta de crédito y préstamos

Los préstamos personales

El crédito es una cantidad limitada de dinero que un banco te presta por ser cliente cuando tú lo solicitas. Conoce su funcionamiento y cómo acceder a él.

El crédito se da entre dos partes: un banco que presta y el que se beneficia con el préstamo, en este caso, tú. Al tratarse de un acuerdo protegido por un marco legal, lo que firmes con tu banco tendrá carácter de obligación. Esto significa que estás obligado a devolver el dinero que hayas solicitado en préstamo, más los intereses y cualquier otro cargo que, de antemano, hayas consentido pagar.

Ten en cuenta que antes de concederte un préstamo, el banco evaluará tu capacidad de pago. Esta evaluación es parecida a la elaboración de tu presupuesto personal. El banco considera sobre todo tus ingresos mensuales y tus compromisos de pago, y otras deudas pendientes, incluyendo saldos de las tarjetas de crédito y otras deudas que tengas con otros bancos, para así estimar si vas a poder pagar las cuotas mensuales del préstamo sin dificultades. El banco también valorará tu patrimonio (inmuebles, inversiones, otras cuentas bancarias, etcétera), el cual le servirá como garantía.

La deuda es parte de la vida moderna. Para muchos de nosotros es vital pedir créditos, sin los cuales no accederíamos a bienes y servicios indispensables. Pero un exceso de endeudamiento puede aumentar tus gastos fijos mensuales hasta niveles que no puedas afrontar y poner en riesgo el alcance de tus objetivos financieros. Por esto sé muy cuidadoso y mide con conciencia las obligaciones a las que accedes cuando te endeudas.


Usar el crédito de manera inteligente te permitirá:

  • Aumentar tu poder adquisitivo inmediato.
  • Mejorar tu nivel de vida.
  • Solucionar emergencias financieras.
  • Mantener los costos del crédito a niveles razonables.

¿Cúando es recomendable tomar un préstamo?

Muchas veces pensamos que el crédito y el “pedir prestado” es algo negativo o no recomendable. Pero piensa, ¿es realmente malo hacer uso del crédito? El tomar dinero prestado no debe ser considerado como absolutamente negativo; es más bien el mal uso o el abuso del crédito lo que puede generar consecuencias desfavorables.

Un crédito bien utilizado puede ser como un socio que te permitirá convertir en realidad tus sueños, superando la situación de falta de fondos; si eliges responsablemente a tu socio, las ventajas del crédito serán muchas.

Es importante diferenciar entre endeudarse para invertir y endeudarse para consumir. Las deudas para inversión son las que se utilizan para adquirir bienes que tienen el potencial de mantener o incrementar su valor en el largo plazo, como propiedades inmobiliarias, préstamos para empezar negocios propios y los créditos para maestrías.

Las deudas de consumo son las que se contraen para utilizar el dinero del préstamo en comprar bienes que pierden valor a través del tiempo, por ejemplo: vacaciones, ropa, artefactos para el hogar, entre otras cosas.

En este sentido hay que diferenciar la deuda buena y la deuda mala. Lo que va a definir si un préstamo para consumo puede ser considerado como bueno o malo son las características de los productos que vas a adquirir. Si se trata de artículos que consideras una necesidad básica, entonces se justifica el acceder al préstamo para adquirirlos. Pero si necesitas endeudarte para adquirir artículos de lujo que no son una necesidad básica, por ejemplo el último video juego de moda, unas vacaciones extravagantes o un vestido de diseñador, entonces es muy probable que estés tratando de llevar un nivel de vida superior al que realmente puedes pagar.


Un crédito te resultará útil cuando:

  • Quieras tener un carro, unas vacaciones o algún artefacto que por su alto costo no podrías comprar sólo con tus ahorros.
  • Desees adquirir un bien inmueble, ya que podrás hacer tuyo un bien capital que formará parte de tu patrimonio personal.
    Estos créditos son normalmente de largo plazo y te permitirán tener tu propiedad pagándola en cuotas.
  • Quieras ordenarte, ya que puedes solicitar un crédito para pagar otras deudas que tengas dispersas en varios lugares.